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Aprender para realizar un cambio

Rotación en cuidados paliativos, noviembre 2017.  Violeta García. Residente R3.

Cuidados paliativos ¿qué son? ¿Atender a personas que se van a morir? ¿Solamente? ¿Cómo trabajo será frustrante? ¿Cómo enfrentarse a la muerte sin salir perjudicada? ¿Dónde se aprende a sobrellevar esta carga? ¿Realmente estamos preparados?

Son algunas de las preguntas que me surgen antes de comenzar la rotación en cuidados paliativos.

La verdad que me da miedo, enfrentarme a algo como la muerte, no estamos formados, ni preparados, ¿cómo adquirir habilidades? ¿cómo enfrentarte sin sufrir?. La muerte, olvidada durante la carrera, 6 años de medicina poco se habla de ella, del proceso, de las vivencia, distinta interpretación de las culturas, de cómo enfrentarte a una situación así, impensable ¿quién nos cuida en el trabajo? ¿en la carrera? Es sabido que es algo a lo que nos enfrentaremos, la muerte, pero nadie habla de ello en la sociedad tampoco. Algo que a mí siempre me ha llamado la atención y ahora que estoy en mi tercer año de residencia me doy más cuenta es el poco cuidado que tienen de nosotros tanto en la carrera como en el trabajo…por eso cuando algo te preocupa la forma que yo entiendo de liberarme aunque sea un poquito es compartiéndolo con compañeros.

De cuidados hacia nosotros hablo, pero quizás hacia los pacientes también tenga que ser así, curar vs cuidar. Se nos enseña a CURAR, ha obtener resultados, números, es frustrante no conseguirlo, es el clima de la facultad, lo que nos hacen absorber y, como es difícil salirse del tiesto, optar por otras posibilidades es controvertido y realmente complicado. Curar vs CUIDAR quizás sea la solución, poco se piensa en nuestra profesión en la segunda opción, aunque cuando te enfrentas a la realidad sales de los libros, de la cómoda facultad, llegas a consultas una urgencia repleta de gente, con su singularidad, problemas y enfermedad, te das cuenta que no es tan fácil como el diagnóstico diferencial y tratamiento que venía en la página 245 del manual correspondiente.

Pensando estaba yo todas estas cosas cuando el marido de una paciente que vivían en un pequeña casa, me abre los ojos con esta frase “y es que lo que no saben es que en los extremos de la vida lo más importante es cuidar”.

Aprender a trabajar en equipo, con otros profesionales de la salud como enfermeras y psicóloga, conocer los distintos enfoques, participar en un equipo y sentirte dentro de él. Me ha servido para abrir los ojos a la realidad, aprender los silencios, la necesidad de una palabra, una mirada, una caricia. El acompañamiento. La actitud frente a las situaciones complicadas que aparentemente se nos escapan de las manos pero en las cuales tenemos mucho que hacer.

Convivir y dar opiniones con personas diversas, las cuales tenemos distintas opiniones pero podemos llegar a un acuerdo.

He observado, creo que he participado, quizás muchas veces desde el silencio, pero he aprendido; de las relaciones interpersonales, el hacer un viaje lejos, entrar en una casa ajena, lugar en el que tenemos que estar a la altura y no somos poderosos, es difícil la teoría merece la pena la práctica.

Continuar reivindicando una atención de calidad e intentar llevar lo aprendido a mi futuro trabajo, reivindicando cantidad, y calidad de los profesionales también. Reconocer que muchas veces tenemos limitaciones, seguir aprendiendo para realizar un cambio.

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HUMAN

Compuesta de imágenes y de testimonios, la película del fotógrafo y cineasta Yann Arthus-Bertrand retrata la humanidad de hoy en día. Rodada en 60 paises durante más de 2 años, las 2.000 personas entrevistadas entregan testimonios auténticos y profundos, abarcando temas universales como la lucha contra la pobreza, la guerra, la homofobia pero también el amor, la familia y el futuro de nuestro planeta. Una combinación de testimonios y planos aéreos hacen de Human un documental único.

https://www.youtube.com/watch?v=N1WdfVWo1pQ

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John Berger = El Arte de Ver

Fue un escritor consciente de lo que hacía temblar al lenguaje. Un pintor comprometido con el verbo de los matices. Un pensador forjado en la observación de la vida. Un poeta con ojos para los que emigran y tratan de escribir la verdad en los trenes. Un hombre que hacía el amor a la naturaleza: “El heno/ olía al amor/ del cielo por la tierra”. También fue un reportero en busca del heroísmo y la autoestima en los trabajadores empobrecidos. Un artista que usaba la fotografía como medio de transporte. Un músico que cantó a las articulaciones y al reumatismo, a las callosidades y las uñas sucias. Un dramaturgo que imitó el llanto balbuciente de los acentos de los desheredados los vagabundos. Y, finalmente, un ser humano que reconoció que la vida sin heridas no merece la pena vivirse. Sí, John Berger no se acaba nunca. Ni siquiera este dos de enero de 2017.

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