Importa la persona y sus preocupaciones

La vía subcutánea, la morfina, que sí el MST o el Sevredol, y ¿con qué dosis empezamos? Quizás parches o le dejamos también midazolam. Más fármacos añadimos, que si no come nada o que si no le apetece salir a la calle…

Hablamos de Cuidados Paliativos, pero no es solo eso, en realidad nos estamos refiriendo a algo mucho más complejo y que no puede ser categorizado con solo dos palabras.

A ver si me explico…Lo que importa realmente es saber qué le preocupa a usted. ¿A qué le da vueltas en su cabeza? ?Qué le desvela por la noche o qué le hace sonréir como un tonto cuando anda por la calle? Porque, si una cosa me ha quedado clara, es que al margen de los miles de medicamentos, pruebas y protocolos médicos, lo que realmente importa en Cuidados Paliativos son las personas. Yo, tú, el, ella.

Ya sabemos que cada persona es diferente, cada uno tiene sus manías, sus fobias y sus pequeños o grandes placeres. Lo que muchas veces olvidamos es que la manera en que cada persona afronta la muerte también es diferente y esta concepción diversa del final de la vida es una gran lección vital. La puedes negar, puedes enfadarte o te puedes ir a Tailandia o a un crucero con tu familia, puedes estar en la cama y descansar y puedes mojarte los pies en el patio, no importa, lo que te haga feliz, a veces sabes que ya te llega, otras quizás necesitas ayuda de tus acompañantes…Da igual, nosotros pretendemos (debemos) estar para apoyar siendo conscientes de que no importa nada más que la persona y sus preocupaciones.

Firmado: Un residente de familia desde su derecho a ser anónimo.

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REFLEXIONES EN PALIATIVOS

Mi rotación por Paliativos

Me gustaría compartir mi experiencia como residente de familia en la rotación por la Unidad de Cuidados Paliativos.

Llegué el primer día como a cualquier otro servicio, con ganas de aprender pero con una sensación rara, como con tristeza de que lo que me esperaba era ver morir a los pacientes. Sin embargo, para empezar me encontré con un equipo maravilloso, muy alegre y dispuesto a enseñarme no sólo cómo se trata médicamente a estos pacientes, no sólo cómo son los mejores cuidados de enfermería para ellos, no sólo lo importante que es el buen morir, sino lo esencial que es el buen vivir cuando queda poco tiempo.

En tan solo un mes he podido acercarme a los enfermos aún más de lo que lo hacemos desde Atención Primaria porque te abren las puertas de sus casas y te permiten entrar en sus vidas, tal y como son en el momento más vulnerable.

Me ha impresionado la capacidad que tienen los familiares de cuidar de su enfermo cuando no saben de medicina pero también he visto la gran carga que supone física y emocionalmente, sobre todo emocionalmente.

He entendido que es muy importante escuchar al paciente y a sus cuidadores, que ayuda a reducir su dolor; que darle la mano o quedarse unos minutos más a su lado de la cama es garantía de sosiego.

He aprendido a tomar pequeñas decisiones que mejoran la calidad de vida de todos los que viven en la casa; que una complicación no es siempre una emergencia, sino una fase más del proceso; o que observado su casa, se comprende su esencia lo que permite conectar más con el paciente.

Por supuesto, he tenido que controlar las lágrimas cuando el paciente llora o cuando el familiar sufre por su padre, madre, o su mujer, marido, hermano e incluso por su hija. Pero me he sentido satisfecha muchas, muchas veces después de calmarles o de sacarles una sonrisa.

En definitiva, creo que es una rotación esencial para los residentes de Familia, pero por la que deberían rotar los residentes de la mayoría de las especialidades porque es aquí donde se ve la medicina más personal.

Tengo que dar las gracias a la Unidad de Cuidados Paliativos por haberme dejado acompañarles en su trabajo que requiere un gran esfuerzo emocional y de los que he aprendido muchísimo.

Desde mi punto de vista, creo que debería existir un servicio oficial de Cuidados Paliativos, con el número adecuado de profesionales para abastecer a la población que tenemos hoy en día. Porque todos merecemos una vida digna hasta el final. Y bueno, es una rama de la medicina que siempre ha existido de alguna forma, que parece que había sido un poco olvidada y que debemos volver a darle la importancia que se merece.

Rocio Ruiz Merino. R3 Medicina de Familia.

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Dolor Total. Reflexiones de un residente

DOLOR TOTAL

No nos faltan pruebas de que la muerte existe , pero a pesar del paso de los siglos y el interés social por modernizar y hacer naturales las diferentes maneras de vivir, la muerte sigue siendo un tabú, aunque el propio cuerpo lo venga anunciando.

Cuando llega la enfermedad, irrumpe de manera drástica en la vida de una persona , desestructurándola por completo, y también la de los que están alrededor.

Poco a poco la enfermedad avanza por el cuerpo y por el hogar. Hay dolor y ahogo, sí; pero también hay miedo, desesperanza, sufrimiento, agotamiento. Unos y otros van paralizando a la persona y cuidadores en todas sus dimensiones.

Y como dijo Gabo Ferrer : ‘’¿Tan pobres somos que solo hay ciencia para tanto dolor?’’

En contacto con un paciente, un médico joven como yo, aprende a reconocer patologías y manejar medicación; En contacto con un paciente en situación terminal, un joven médico, como yo, aprende de la vida.

Porque sea a los 30, 60 o 90, cuando uno se ve morir, al igual que lo ha sido la manera de vivir, la muerte es propia, así como el momento y la manera de afrontarlo.

Y allí está el médico: aprendiendo de su paciente; salpicándose de cada una de las maneras de resolver el mismo problema; intentando dar alivio en los síntomas físicos y, más difícil aún, en los emocionales y espirituales.

“Dolor total” es como Cicely Saunders define este amargo momento por el que tarde o temprano todos pasaremos. Como pionera y revolucionaria de los cuidados a pacientes en situación terminal, su pensamiento se resume en esta pequeña reflexión con la que acabo y, que es para mí, lo más importante que hay que llevar en nuestro maletín cuando llamamos por primera vez a la puerta por de un paciente terminal.

“Usted importa por lo que es usted

Usted importa hasta el último momento de su vida

Y haremos los que esté a nuestro alcance,

No solo para que muera de manera pacifica ,

Sino también para que mientras viva,

Lo haga con dignidad”

Post creado por Victoria Ruiz. Residente de Tercer año tras su paso por la rotación de Cuidados Paliativos.

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SOCALEMFYC nos saluda

Desde hace unas semanas, nuestra sociedad, SOCALEMFYC, está de enhorabuena. Uno de los grupos de trabajo más activos, el de Cuidados Paliativos, estrena página web.

Los cuidados paliativos, siempre han formado parte de la actividad del médico de familia. Es más, hasta hace unas décadas, el médico de cabecera era el que se hacía cargo de la atención a los pacientes que el hospital “desahuciaba”. Afortunadamente este concepto está ya desaparecido, y son muchas las cosas que se pueden hacer y se hacen  para mejorar la calidad de vida de los pacientes en las etapas finales de su vida.

El médico de familia, por el perfil que tiene de atención integral a las personas, es el profesional más indicado para realizar esta labor, que requiere importante preparación técnica y esa visión integral del paciente como ser humano con sus problemas biológicos, pero también su situación anímica, su entorno familiar, social cultural, económico, y espiritual.

 Y el médico de familia, desde la atención primaria, por sus características de atención integral, integrada, longitudinal, continuada, y familiar, está en la posición ideal para poder ser el acompañante que ese paciente y familia necesitan. Conocemos a los pacientes y sus familias desde antes de la enfermedad, y les acompañaremos más allá del final de la misma.

Es necesario y conveniente que los médicos de familia de los centros de salud y los dispositivos de apoyo, trabajemos coordinadamente. Los médicos de familia sabemos trabajar en equipo y sabemos cooperar para buscar la mejor atención a nuestros pacientes y sus familias. Sabemos realmente lo que significa que el paciente sea el centro del sistema.

Como contrapartida, los pacientes nos proporcionan a  los profesionales una experiencia tremendamente gratificante. Si somos capaces de permanecer a su lado y atender sus necesidades, los pacientes y sus familias nos enseñan muchas cosas: cómo afrontan el sufrimiento, qué recursos emplean para aceptar la situación, cómo se relacionan y cómo se despiden. Nos permiten ser observadores privilegiados de una de las etapas más difíciles de la vida, para la que casi nadie está preparado. Nos ayudan a prepararnos, a crecer como personas, y a seguir ayudando a otros.

Aunque sabemos que las condiciones de trabajo en los centros de salud en ocasiones nos alejan de esta labor y que las unidades de Cuidados Paliativos de los hospitales, formadas por médicos de familia, hacen una labor extraordinaria de gran calidad, la mejor atención al paciente está en la labor compartida de ambos niveles.

La reivindicación de mejores condiciones de trabajo, de tiempo para una mejor atención a los pacientes, no está reñida con seguir haciendo todo aquello para lo que los médicos de atención primaria estamos capacitados.

Mucha suerte en esta andadura. Desde la Junta Directiva de la Sociedad Castellana y Leonesa de Medicina Familiar y Comunitaria, deseamos que está página se convierta en un referente para todos los médicos de familia de esta Comunidad en la atención de los Cuidados Paliativos de nuestros pacientes.

Dra. Elvira Callejo Gimenez. Presidenta de SOCALEMFYC

Desde hace unas semanas, nuestra sociedad, SOCALEMFYC, está de enhorabuena. Uno de los grupos de trabajo más activos, el de Cuidados Paliativos, estrena página web.

Los cuidados paliativos, siempre han formado parte de la actividad del médico de familia. Es más, hasta hace unas décadas, el médico de cabecera era el que se hacía cargo de la atención a los pacientes que el hospital “desahuciaba”. Afortunadamente este concepto está ya desaparecido, y son muchas las cosas que se pueden hacer y se hacen  para mejorar la calidad de vida de los pacientes en las etapas finales de su vida.

El médico de familia, por el perfil que tiene de atención integral a las personas, es el profesional más indicado para realizar esta labor, que requiere importante preparación técnica y esa visión integral del paciente como ser humano con sus problemas biológicos, pero también su situación anímica, su entorno familiar, social cultural, económico, y espiritual.

 Y el médico de familia, desde la atención primaria, por sus características de atención integral, integrada, longitudinal, continuada, y familiar, está en la posición ideal para poder ser el acompañante que ese paciente y familia necesitan. Conocemos a los pacientes y sus familias desde antes de la enfermedad, y les acompañaremos más allá del final de la misma.

Es necesario y conveniente que los médicos de familia de los centros de salud y los dispositivos de apoyo, trabajemos coordinadamente. Los médicos de familia sabemos trabajar en equipo y sabemos cooperar para buscar la mejor atención a nuestros pacientes y sus familias. Sabemos realmente lo que significa que el paciente sea el centro del sistema.

Como contrapartida, los pacientes nos proporcionan a  los profesionales una experiencia tremendamente gratificante. Si somos capaces de permanecer a su lado y atender sus necesidades, los pacientes y sus familias nos enseñan muchas cosas: cómo afrontan el sufrimiento, qué recursos emplean para aceptar la situación, cómo se relacionan y cómo se despiden. Nos permiten ser observadores privilegiados de una de las etapas más difíciles de la vida, para la que casi nadie está preparado. Nos ayudan a prepararnos, a crecer como personas, y a seguir ayudando a otros.

Aunque sabemos que las condiciones de trabajo en los centros de salud en ocasiones nos alejan de esta labor y que las unidades de Cuidados Paliativos de los hospitales, formadas por médicos de familia, hacen una labor extraordinaria de gran calidad, la mejor atención al paciente está en la labor compartida de ambos niveles.

La reivindicación de mejores condiciones de trabajo, de tiempo para una mejor atención a los pacientes, no está reñida con seguir haciendo todo aquello para lo que los médicos de atención primaria estamos capacitados.

Mucha suerte en esta andadura. Desde la Junta Directiva de la Sociedad Castellana y Leonesa de Medicina Familiar y Comunitaria, deseamos que está página se convierta en un referente para todos los médicos de familia de esta Comunidad en la atención de los Cuidados Paliativos de nuestros pacientes.

Dra. Elvira Callejo Gimenez. Presidenta de SOCALEMFYC

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Añoranza en el final de la vida

Hubo un tiempo en que los médicos entraban en las casas, se sentaban en la mesa con sus pacientes o en la cabecera de sus camas. En muchas ocasiones acompañaban a las familias en el nacimiento de nuevos seres y en la muerte de algunos de sus miembros. El médico era además de sanador, confesor, acompañante.

Después llegó una época en la que con los avances tecnológicos, la medicina se centró en el curar;  la súper tecnología  supuso la gran revolución en cuanto a la capacidad de diagnosticar y tratar,  pero también supuso  una barrera entre el médico y el paciente. El paciente comenzó a desmembrarse; el paciente para unos fue un hígado, para otros un corazón y para otros un hueso. Dejó de pensarse que todos esos órganos pertenecen a un ser que en los momentos finales de su existencia está pasando por una situación difícil, que le acarrea gran sufrimiento.

Además surgió otro problema, pues mientras por un lado la medicina salvaba muchas vidas y curaba enfermedades que hasta entonces eran incurables, por otro prolongaba situaciones de cronicidad, a veces “estirando la vida” en condiciones penosas y acarreando un sufrimiento frecuentemente inútil. Se empezó a acudir a los hospitales ante cualquier síntoma, (estamos hablando de situaciones de fin de vida) y se empezó a morir en ellos, la gran mayoría de las veces solos, aislados, incómodos y ajenos a la propia muerte.

La medicina empezó a ver  a la muerte como el enemigo a vencer y así,  llegando el punto de situaciones insalvables, los propios médicos  empezaron  a abandonar a los pacientes.

Hay quienes piensan que los médicos se angustian porque ven reflejado muchas veces su propio fin y por ello con relativa frecuencia  toman posturas enfrentadas: algunos se empeñan en tratar y tratar con todos los medios disponibles a su alcance aunque las posibilidades de curación sean nulas, constituyendo lo que denominamos encarnizamiento terapéutico; otros dejando de visitar a los pacientes o evitando encontrarse con ellos cara a cara, ante la verdad irremediable de la muerte cercana, en un acto de abandono.

Eric Cassel dice que los cuerpos duelen pero las personas sufren y es este sufrimiento el que se pretende aminorar desde los cuidados paliativos. El sufrimiento de pacientes y familias. En este sentido los cuidados paliativos aportan esa visión y esa instrucción que habitualmente no existe en la mayoría de las especialidades clínicas.

Los cuidados paliativos nos enseñan a acercamos al paciente, a trasmitirle esperanza por medio de la compasión -“Me importas por ser tú”- , con el gesto, con la mirada, con la actitud, como cuando acercamos la silla a su cama y sencillamente nos mostramos disponibles, como diciéndole: aquí estoy, cuéntame, te ayudaré en lo que pueda. Porque cuando no se puede curar es cuando más nos necesitan y cuando más presentes debemos estar, porque  Paliar es acompañar, Paliar es Cuidar.

Francisco Centeno. Médico de Familia

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