REFLEXIONES EN PALIATIVOS

Mi rotación por Paliativos

Me gustaría compartir mi experiencia como residente de familia en la rotación por la Unidad de Cuidados Paliativos.

Llegué el primer día como a cualquier otro servicio, con ganas de aprender pero con una sensación rara, como con tristeza de que lo que me esperaba era ver morir a los pacientes. Sin embargo, para empezar me encontré con un equipo maravilloso, muy alegre y dispuesto a enseñarme no sólo cómo se trata médicamente a estos pacientes, no sólo cómo son los mejores cuidados de enfermería para ellos, no sólo lo importante que es el buen morir, sino lo esencial que es el buen vivir cuando queda poco tiempo.

En tan solo un mes he podido acercarme a los enfermos aún más de lo que lo hacemos desde Atención Primaria porque te abren las puertas de sus casas y te permiten entrar en sus vidas, tal y como son en el momento más vulnerable.

Me ha impresionado la capacidad que tienen los familiares de cuidar de su enfermo cuando no saben de medicina pero también he visto la gran carga que supone física y emocionalmente, sobre todo emocionalmente.

He entendido que es muy importante escuchar al paciente y a sus cuidadores, que ayuda a reducir su dolor; que darle la mano o quedarse unos minutos más a su lado de la cama es garantía de sosiego.

He aprendido a tomar pequeñas decisiones que mejoran la calidad de vida de todos los que viven en la casa; que una complicación no es siempre una emergencia, sino una fase más del proceso; o que observado su casa, se comprende su esencia lo que permite conectar más con el paciente.

Por supuesto, he tenido que controlar las lágrimas cuando el paciente llora o cuando el familiar sufre por su padre, madre, o su mujer, marido, hermano e incluso por su hija. Pero me he sentido satisfecha muchas, muchas veces después de calmarles o de sacarles una sonrisa.

En definitiva, creo que es una rotación esencial para los residentes de Familia, pero por la que deberían rotar los residentes de la mayoría de las especialidades porque es aquí donde se ve la medicina más personal.

Tengo que dar las gracias a la Unidad de Cuidados Paliativos por haberme dejado acompañarles en su trabajo que requiere un gran esfuerzo emocional y de los que he aprendido muchísimo.

Desde mi punto de vista, creo que debería existir un servicio oficial de Cuidados Paliativos, con el número adecuado de profesionales para abastecer a la población que tenemos hoy en día. Porque todos merecemos una vida digna hasta el final. Y bueno, es una rama de la medicina que siempre ha existido de alguna forma, que parece que había sido un poco olvidada y que debemos volver a darle la importancia que se merece.

Rocio Ruiz Merino. R3 Medicina de Familia.

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