[Deseo acelerar la muerte en cuidados paliativos en el hogar. Busca tu siete por ciento]
Objetivo: El deseo de acelerar la muerte ha sido poco investigado en el área de los países mediterráneos y no tenemos conocimiento de estudios específicos sobre sus particularidades en la atención domiciliaria en nuestro entorno. El objetivo de este trabajo fue investigar la prevalencia y evolución del deseo de acelerar la muerte en la atención domiciliaria, analizando su relación con el malestar físico, emocional, espiritual, ético y sociofamiliar.
Seguir leyendo; https://www.mscbs.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/resp/revista_cdrom/VOL95/ORIGINALES/RS95C_202110138.pdf
Tratamiento y prevención del síndrome de neurotoxicidad inducida por opióides
Una vigilancia atenta de los pacientes tratados con morfina o derivados puede adelantar el diagnostico de Neurotoxicidad Inducida por Opioides (NIO) de manera que se puedan aplicar medidas terapéuticas. La rotación en el tipo de opióides que se estaba utilizando y una hidratación adecuada han demostrado ser estrategias de tratamiento eficaces. También se han propuesto la disminución en la dosis de opióides, la adaptación del tratamiento al ritmo circadiano del dolor y el uso de psicoestimulantes y otros fármacos.
Asociación latinoamericana de cuidados paliativos
Página de la Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos. En castellano con enlaces a las Federaciones de Sudamérica.

Cuidados paliativos? Eso tiene que ser muy duro, ¿no?
¿Cuidados paliativos? Eso tiene que ser muy duro, ¿no? Posiblemente la frase que más he escuchado desde que decidí realizar las prácticas del máster de Psicología General Sanitaria en la unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Río Hortega de Valladolid.
Mi primera experiencia con el equipo fue acudir a un domicilio para sedar a la paciente. Ni que decir tiene que fue un estreno intenso. Y sin embargo, a pesar de la dureza de la situación, vi muchas cosas que me gustaron y me impactaron de manera positiva. Vi a un equipo de profesionales que trató con todo el cariño y todo el respeto del mundo a la enferma y a su familia. Vi a una familia serena, a pesar de todo, conscientes de que lo que se iba a hacer era lo mejor para la paciente. Vi a una persona en paz, preparada para despedirse de su familia. Y recuerdo como justo después de bajar del domicilio, lo primero que pregunto el médico fue que como estábamos emocionalmente en ese momento.
A lo largo de este mes he visto enfermos que se encuentran solos, familias sobrecargadas que no saben cómo continuar con los cuidados, enfrentamientos entre familiares… pero también he visto un equipo totalmente comprometido, he visto el poder que tiene el cuidado y el cariño, he visto a personas llorar de agradecimiento al sentirse acompañados por su familia y por el equipo médico, he visto la evolución de casos muy complejos gracias a una intervención cercana y sincera, he visto todo lo que se puede ayudar a estas personas en estos momentos tan complicados de su vida.
Y después de ver todo eso, pienso que sí, que ha sido una experiencia dura en algunos momentos, pero si pongo en una balanza todo lo que he visto, tanto positivo (el apoyo, el cuidado, el cariño, los efectos visibles de nuestras intervenciones, el agradecimiento…) como negativo (tristeza, rabia, impotencia, negación…), para mí personalmente, gana lo positivo. Sin duda.
Pienso además, que he sido afortunado por poder vivir esta experiencia. Siento como un privilegio que todas las personas a las que he visitado con el equipo me hayan permitido estar presente en estos momentos tan difíciles para ellos y que a la vez pueden ser momentos muy bonitos en los que acompañarles y aprender de ellos.
He aprendido muchas cosas a nivel profesional: como presentarte ante una familia, como transmitir la información de la mejor manera, como preguntar, como evaluar situaciones de sobrecarga, como evaluar el contexto del enfermo, la importancia del trabajo en equipo para no sobrecargarte, que no cuesta ningún trabajo sonreír al enfermo, llamarle por su nombre, ser atentos y respetuosos, y que esto tiene un efecto increíblemente positivo y pienso que todos deberíamos ser conscientes de estos pequeños detalles que pueden marcar la diferencia.
Pero es a nivel personal donde he hecho más avances. Al tratar con la muerte día a día he aprendido a normalizarla dentro de mi día a día, y sobre todo he aprendido, algo que siempre se sabe, pero que es muy difícil llevar a la práctica, y es aprender a disfrutar de las pequeñas cosas y de los pequeños momentos del día a día. Tal y como he escuchado mil veces a mis compañeros, y tal y como se lo he transmitido a algunos de los pacientes: lo importante es estar lo mejor posible cada día. Me siento en definitiva, un profesional diferente, pero más importante aún, una persona diferente al que era hace apenas un mes.
Juan del Campo Contreras
Karl Jenkins – Adiemus
Descansar en conciencia y sentir el despertar…..


