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    Recursos para cuidados paliativos

    En esta web encontrarás una guía de todos los recursos de cuidados paliativos de toda España.

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    La formación en los cuidados paliativos es fundamental para cuidar de forma activa y total a nuestros pacientes.

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PALIAR ES CUIDAR

En Agosto de 2005 se creó el grupo de trabajo de cuidados paliativos dentro de la Socalmfyc. Es un grupo abierto, en el que llamamos a participar a todos los médicos de familia que tengan interés en el desarrollo de los cuidados paliativos, ganas y tiempo para poder trabajar por conseguir que los pacientes terminales en nuestra Comunidad Autónoma tengan la mejor atención posible.

  • ¡Y empiezas la rotación de Cuidados Paliativos a domicilio¡

    Y empiezas la rotación de Cuidados Paliativos a domicilio. Fuera batas. Me gusta ese inicio. Me presentan al equipo. Intuyo que no va a ser una rotación más. Cogemos un coche blanco, con el maletero lleno de cosas (¡lo que me costó aprender el orden en el qué iban colocadas las bolsas!).
    No olvidaré nunca la primera vez que atravesé la puerta de entrada del primer domicilio al que fuimos esa mañana. No voy a hablar de pacientes, sino de personas. No voy a hablar de sus vidas. Aunque quizá lo más apropiado sería decir del final de ellas. No diré que entrábamos en sus casas. Porque, en realidad, aunque sólo fuese por media hora, formábamos parte de su hogar. Esa sensación de quitarse el abrigo, de no tener prisa, de no mirar el reloj, de que no haya ordenadores de por medio. De poder sentarme a su lado en el sofá, en la cama. De estar en su ambiente, entre sus cosas, en su zona de confort. Y acariciar, abrazar, escuchar… En definitiva, aliviar y acompañar. ALIVIAR Y ACOMPAÑAR. No todo va a ser curar.
    Y así pasaron los días. Aprendiendo más de sentimientos que de la propia medicina. Ayudándome a crecer no sólo a nivel formativo y profesional sino, más aún a nivel personal. Enfrentarme a la idea de la muerte, del dolor, a la idea de irreversibilidad, de fin. Aprender a no sentir la etapa final de la vida como una derrota, a no sentir culpa. Controlar mis expresiones, emociones y saber manejarlas. Sin ocultar o tragar el llanto. No hay nada de malo por llorar.
    No lo voy a negar. Ha sido una experiencia extremadamente gratificante a todos los niveles, pero a la vez dura. A veces es tan difícil separar trabajo de vida personal. Este tipo de medicina es de piel, implica poner el corazón.
    Descubrí que no todo es cáncer. Que no sólo se muere de procesos oncológicos. Que existen enfermedades crónicas y pluripatologías que también requieren de este tipo de cuidados.
    Ahora que ya han pasado dos meses del final de esta rotación, ahora que me voy recuperando de sus secuelas y voy colocando todo lo aprendido, todo lo vivido, todo lo sentido, en sus respectivos cajones… no puedo estar más agradecida. ¿Quién me iba a decir a mí que en apenas dos meses, a nivel familiar, iba a ser yo la que necesitase de esa nave blanca de cinco puertas? Si aceptas la vida, aceptas la muerte. Si estudias y te formas para curar, ¿por qué no para aliviar y acompañar?.
    Sólo quiero terminar diciendo tres cosas. La primera, pedir más tiempo en esa nave blanca. La segunda, expresar la necesidad de acercar a todos los profesionales sanitarios este tipo de trabajo, esta forma de trabajar. Y por último, dar infinitas gracias.
    Cristina Rodríguez de la Pinta – R2 MFYC Zamora

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  • Del Caos Nacen las Estrellas

    DEL CAOS NACEN LAS ESTRELLAS
    El despertador marca las 06:55. Tan solo cinco minutos más para que el día
    comience. Riiiiiing. Buenos días (aunque mejor espera a la taza de café para que
    sean buenos realmente). Bicicleta en mano pongo rumbo al hospital. ¿Qué nos
    deparará el día? ¿Parquesol? ¿Covaresa? Quizá hoy toque salir al rural. ¿Mayorga?
    ¿Villalón?
    Toca atravesar el abarrotado pasillo de los uniformes. En él se intercambian
    animados saludos con caras cansadas de los que todavía arrastran las sábanas tras
    de sí. Pasillo recto. Escaleras arriba. Giro inesperado a la derecha. Puerta de cristal
    (¡cuidado! el picaporte a veces da calambre). Nuevo giro a la derecha y… ¡buenos
    días!.
    Todo el equipo saluda con sonrisa en la cara. Mayorga. Hoy salimos temprano, nos
    queda un largo camino en coche. Dani, ¿has visto este paciente nuevo? – pregunta
    Mª José. Yo voy a ver a un paciente hospitalizado antes de salir – comenta Cristina.
    Espera Cris, que voy a verle contigo – le digo. Voy llamando a los pacientes mientras
    tanto – comenta Dani.
    Giro a la izquierda. Puerta de cristal. ¡Ay! ¡me ha dado calambre! (ya te lo advertí).
    Giro a la izquierda de nuevo. ¿Dónde dejamos el coche ayer? – pregunta Dani. Atrás
    – respondemos Mª José y yo a coro. Ascensor. Pasillo oscuro (sí, esto es un atajo).
    Rumbo a la ruralidad vallisoletana.
    Toc toc. Pasad, todavía está en la cama, ayer tuvo un día malo y aun no se ha
    levantado. Esta muy pachucho – nos anuncia una mujer de mediana edad. Es
    momento de dividir equipos. Cristina se queda con ella. El resto nos inmiscuimos en
    la intimidad de la casa de Manuel.
    La persiana entreabierta permite el paso de unos rayos de luz que nos dejan ver
    dentro del dormitorio. Manuel, destapado (es verano y… ya sabéis el calor que hace
    en Castilla), nos sonríe al entrar. Parece que incluso esa sonrisa le supone un gran
    esfuerzo. Pero aun así no deja de sonreír. Nos sentamos con él en la cama y le
    devolvemos la sonrisa. Manuel nos cuenta que tiene todos los síntomas controlados.
    Sin embargo, hay algo que le preocupa más allá de lo puramente orgánico. Pilar y
    María. Mujer e hija. Sus pilares vitales. No quiero ser una carga para ellas, tampoco
    quiero verlas sufrir – nos comenta Manuel. Manuel conoce perfectamente su
    enfermedad y sabe que el pronóstico no es bueno. Medio año. Dos meses. Quizá un
    par de semanas. Incertidumbre aterradora.
    Acompañar. ¡Qué bonita palabra! Eso es lo que se nos da bien. ¿Parece fácil verdad?
    Pues no… nada más lejos. Tomamos la mano de Manuel y charlamos con él. Se queda
    más tranquilo. No hemos cambiado tratamientos ni practicado ninguna técnica
    médica. No hemos hecho nada. ¿O sí? Tan solo con estar ahí, tan solo con hablar con
    él todo ha cambiado en su cara. Nos despedimos de Manuel. Se queda en la cama.
    Dice que hoy va a salir a pasear.

    Atravesamos de nuevo la casa y nos encontraos con Pilar. Ha estado charlando con
    Cristina y su cara está más relajada que tras el: toc toc. Nos despedimos. Sólo una
    cosa más – nos llama mientras estamos cogiendo el ascensor – cuando llegue el
    momento, por favor no queremos que sea en casa- nos comenta Pilar.
    Vuelta a casa. Queda todavía camino hasta el hospital. Momento de reflexión, de
    sacar conclusiones y… lo más importante, de compartirlas con el resto del coche. Las
    duras palabras de Manuel todavía resuenan en mi cabeza. Sin embargo hay que
    cambiar el chip y seguir adelante. Aún quedan pacientes por ver. Los más veteranos
    del coche incluso gastan alguna broma para distender el ambiente.
    Todavía recuerdo la cara de Pilar ante el caos que supone que, de repente, todo
    vaya tan rápido. Pero, a pesar de todo, del caos nacen las estrellas.
    Nacho

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  • Paliativos… ¡otro rollo!

    ¿Paliativos? ¿y te gusta? Uy, eso tiene que ser muy duro…Estaba segura de que diría que sí, pero nada más lejos de la realidad. Una grata experiencia, ya no tanto a nivel de conocimientos médicos, como a nivel personal.
    Desde el primer día, lo que me quedo claro, es que el trabajo en equipo es imprescindible para satisfacer de forma adecuada las necesidades que les van surgiendo a nuestros pacientes en esta última etapa de sus vidas. Ha sido una gran oportunidad poder de trabajar codo con codo con las enfermeras y con la psicóloga de la unidad.
    Como digo cuando me preguntan, ¡es otro rollo! Adentrarse hasta el fondo en la vida de los pacientes, conocer a sus familiares y su entorno, poder atenderles sin batas blancas de por medio y fuera del ambiente hospitalario, muchas veces impersonal,“hostil”… Sobre todo, y muy importante…EL TIEMPO! Eso que muchas veces falta en la consulta y en nuestra vida diaria. Tiempo para poder escuchar, que los pacientes puedan expresarnos sus sentimientos, incertidumbres y dudas sin que nos vean mirando las agujas del reloj.
    La importancia del lenguaje no verbal, la de puertas que se abren con sólo sentarte a la cabecera de la cama del paciente y cogerle la mano. Esas miradas que te lo dicen todo.
    En definitiva, me ha ayudado a perder el miedo al paciente terminal, a afrontar de otra forma el tema de la muerte (que muchas veces no sabemos manejar siendo una fase tan natural dentro de la experiencia vital del ser humano).Y también a valorar la suerte que tengo como médico de atención primaria de poder acompañar a mis pacientes hasta el fin de sus días.

    María Jaime Azuara. Residente de Residentes en Medicina Familiar y Comunitaria. ÁREA DE SALUD VALLADOLID OESTE.

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  • Escasez de opiáceos por vía parenteral: tratamiento del dolor durante la epidemia de sobredosis de opiáceos

    La epidemia de sobredosis de opiáceos ahora causa más de 30,000 muertes por año en los Estados Unidos. En respuesta al creciente número de muertes, recientemente se han implementado muchas medidas, incluida la reclasificación de hidrocodona como opioide de la Lista II y nuevos requisitos para la revisión médica de las bases de datos del Programa de monitoreo de medicamentos con receta (PDMP) en la mayoría de los estados. Las directrices para la prescripción de opiáceos han sido emitidas por varias organizaciones, incluidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) 1 , y el Cirujano General envió una carta con recomendaciones a todos los médicos de EE. UU. Estas y otras medidas educativas y reglamentarias han dado lugar a una reducción en la cantidad de opiáceos recetados, 2 pero ha habido consecuencias no deseadas.

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CUIDADOS PALIATIVOS Y EL CINE

Pagina web con artículos relacionando el cine y la enfermedad terminal. Universidad de Salamanca.

revista-medicina-y-cine

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Preferencia por cuidados paliativos en pacientes con cáncer: ¿son iguales los hombres y las mujeres?

Los hombres y las personas con bajo nivel educativo tienen menos probabilidades de recibir cuidados paliativos. Comprender estas disparidades es un tema de alta prioridad.

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Cuidados paliativos? Eso tiene que ser muy duro, ¿no?

¿Cuidados paliativos? Eso tiene que ser muy duro, ¿no? Posiblemente la frase que más he escuchado desde que decidí realizar las prácticas del máster de Psicología General Sanitaria en la unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Río Hortega de Valladolid.

Mi primera experiencia con el equipo fue acudir a un domicilio para sedar a la paciente. Ni que decir tiene que fue un estreno intenso. Y sin embargo, a pesar de la dureza de la situación, vi muchas cosas que me gustaron y me impactaron de manera positiva. Vi a un equipo de profesionales que trató con todo el cariño y todo el respeto del mundo a la enferma y a su familia. Vi a una familia serena, a pesar de todo, conscientes de que lo que se iba a hacer era lo mejor para la paciente. Vi a una persona en paz, preparada para despedirse de su familia. Y recuerdo como justo después de bajar del domicilio, lo primero que pregunto el médico fue que como estábamos emocionalmente en ese momento.

A lo largo de este mes he visto enfermos que se encuentran solos, familias sobrecargadas que no saben cómo continuar con los cuidados, enfrentamientos entre familiares… pero también he visto un equipo totalmente comprometido, he visto el poder que tiene el cuidado y el cariño, he visto a personas llorar de agradecimiento al sentirse acompañados por su familia y por el equipo médico, he visto la evolución de casos muy complejos gracias a una intervención cercana y sincera, he visto todo lo que se puede ayudar a estas personas en estos momentos tan complicados de su vida.
Y después de ver todo eso, pienso que sí, que ha sido una experiencia dura en algunos momentos, pero si pongo en una balanza todo lo que he visto, tanto positivo (el apoyo, el cuidado, el cariño, los efectos visibles de nuestras intervenciones, el agradecimiento…) como negativo (tristeza, rabia, impotencia, negación…), para mí personalmente, gana lo positivo. Sin duda.

Pienso además, que he sido afortunado por poder vivir esta experiencia. Siento como un privilegio que todas las personas a las que he visitado con el equipo me hayan permitido estar presente en estos momentos tan difíciles para ellos y que a la vez pueden ser momentos muy bonitos en los que acompañarles y aprender de ellos.

He aprendido muchas cosas a nivel profesional: como presentarte ante una familia, como transmitir la información de la mejor manera, como preguntar, como evaluar situaciones de sobrecarga, como evaluar el contexto del enfermo, la importancia del trabajo en equipo para no sobrecargarte, que no cuesta ningún trabajo sonreír al enfermo, llamarle por su nombre, ser atentos y respetuosos, y que esto tiene un efecto increíblemente positivo y pienso que todos deberíamos ser conscientes de estos pequeños detalles que pueden marcar la diferencia.

Pero es a nivel personal donde he hecho más avances. Al tratar con la muerte día a día he aprendido a normalizarla dentro de mi día a día, y sobre todo he aprendido, algo que siempre se sabe, pero que es muy difícil llevar a la práctica, y es aprender a disfrutar de las pequeñas cosas y de los pequeños momentos del día a día. Tal y como he escuchado mil veces a mis compañeros, y tal y como se lo he transmitido a algunos de los pacientes: lo importante es estar lo mejor posible cada día. Me siento en definitiva, un profesional diferente, pero más importante aún, una persona diferente al que era hace apenas un mes.

Juan del Campo Contreras

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Un manual para adaptar el medicamento al paciente en cuidados paliativos

En el paciente en el final de la vida se dan situaciones muy complejas desde el punto de vista clínico donde el arsenal terapéutico no da respuesta. Un fármaco no disponible en las dosis o en la forma farmacéutica adecuada puede ser, cuanto menos, un contratiempo a la hora de abordar un síntoma concreto. Afortunadamente, el profesional cuenta con la posibilidad de fabricar un medicamento “a medida” para sus pacientes a través de la formulación magistral”

Seguir leyendo http://diarioenfermero.es/manual-adaptar-medicamento-al-paciente-cuidados-paliativos/

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WEB Y BUSCADORES EN CIENCIAS DE LA SALUD

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Documento de la Escuela Nacional de Sanidad de referencia para manejar las fuentes y recursos de información.

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